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Cooperación descentralizada: Municipios y desarrollo sostenible


Notas sobre el tema:

1. El desarrollo sostenible de una ciudad no se consigue en dos años ni en un mandato municipal.

2. Los municipios y el desarrollo sostenible.

3. La Cooperación Española impulsa viviendas a base de bambú en municipios de Ecuador.


El desarrollo sostenible de una ciudad no se consigue en dos años ni en un mandato municipal



Las políticas locales incipientes son las que promoverán a largo plazo un futuro “posible y necesario” conforme a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y a la Agenda 2030. Y así se ha vuelto a poner de manifiesto en el Conama Local 2019 que Toledo alberga durante tres días bajo el lema “Campo y Ciudad. Agenda Global”. En una de sus múltiples mesas sectoriales se han analizado de forma especial las medidas relacionadas con el urbanismo y la ordenación del territorio en este marco, pero todas las intervenciones han terminado apostando por retos mucho más transversales donde los ayuntamientos deben desarrollar un papel primordial.


Una de las ponencias más destacadas en esta mesa, conducida por el director general de Planificación Territorial y Sostenibilidad de Castilla-La Mancha, Javier Barrado, ha sido la de Antonio Serrano, presente de Fundicot, la asociación interprofesional de urbanismo territorial, y experto en planificación territorial ambiental. Precisamente, ha querido destacar que al hablar de los ODS deben contemplarse todos relacionados entre sí, sobre todo los referentes a energía y cambio climático, porque constituyen un “marco global” donde los retos futuros son básicamente ambientales y proceden de una “revolución científico-técnica” con latentes consecuencias sociales y ecológicas.


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Para Serrano, los graves problemas a enfrentar desde todas las administraciones están sobre todo ligados a la dependencia energética, a la descarbonización, a los efectos del calentamiento global, a las desigualdades que pueden generarse por la implantación de nuevos escenarios, a las tensiones territoriales y a los movimientos migratorios. Es decir, toda una red de factores confluyentes que ahora están suponiendo el avance hacia la denominada “sociedad del malestar” en contraposición a la denominada “sociedad del bienestar” anterior a la crisis económico-financiera.


“Somos dependientes de las importaciones energéticas, tanto en España como en la Unión Europea, y por tanto también de los precios del petróleo, y esa dependencia va asociada al encarecimiento progresivo de los combustibles fósiles por ser cada vez más escasos”. Para este experto, esta situación no puede abordarse de forma sostenible y pensando en el bienestar de la ciudadanía si los ayuntamientos no parten de una premisa fundamental: “Una transformación de lo que hasta ahora ha sido una red eléctrica convencional y unidireccional en una nube energética similar a internet, donde actúen todas las cooperativas de producción y autoconsumo. Ese es el futuro incipiente, inevitable y necesario de todas las políticas locales”.


Otro elemento destacado por Antonio Serrano es que la adaptación, la resiliencia, de las ciudades, debe girar en torno al “margen de incertidumbre” que existe sobre los procesos de aceleramiento de las consecuencias del cambio climático, incluso por encima de las previsiones medias. Ha hablado así de gestión de servicios municipales que deben estar condicionados por los efectos “urbanos”, como un mayor consumo de agua, la necesidad de más zonas verdes y de espacios en sombra, o las consecuencias de la inversión térmica en alcantarillados y depuración de aguas, entre otras muchas áreas “que competen a la totalidad de las políticas públicas”.  


Las ciudades "intermedias"


Dentro del inmenso espacio que ocupan las ciudades, otro de los ponentes se ha referido fundamentalmente a las “intermedias”, es decir a aquellas que no representan grandes territorios ni pequeños pueblos. En ello se ha centrado Alain Jordá, experto en el Programa URBACT de la Comisión Europea en varios ámbitos, entre ellos el de desarrollo local, y también miembro de la Red de Expertos en Desarrollo Territorial de América Latina y el Caribe.


Ha resumido las propuestas realizadas en el libro ‘Estrategias de desarrollo para ciudades intermedias’, donde apunta a una serie de orientaciones. Ante todo que el desarrollo sostenible de una ciudad “no se consigue en dos años ni en un mandato municipal” ni con proyectos aislados, sino que requiere de una transformación “profunda” con “nuevas dinámicas y energías”.


“Ninguna administración superior tiene la capacidad de insuflar desarrollo a una ciudad si el territorio no dispone de un proyecto de futuro sólido y compartido”, ha destacado, dejando claro que por mucho dinero que se invierta desde instancias como la regional o la estatal, no servirá para ese objetivo si no se implican todos los actores locales y la ciudadanía. Aconseja así elaborar primero un "Plan de Futuro Local" -una guía de la ciudad con horizonte de 20 años-, que desemboque después en un Plan Estratégico Local.


Para todo ello, considera este experto, es fundamental empezar “desde una página en blanco” y no con un proyecto cerrado “que se impone sin ningún tipo de participación”. A todo ello añade el “liderazgo participativo” del alcalde, quien debe convocar a toda la ciudadanía pero después “ser un actor más de esa comunidad que va a definir el futuro de la ciudad”. Finamente, apuesta por generar un proceso participativo ad hoc, es decir, creado para ese objetivo, combinando grupos seleccionados de personas, expertos y ciudadanos, y funcionando mediante asambleas abiertas.


La experiencia en la "reversión" del vínculo de la ciudad con el territorio


Por último, Albert Cuchí i Burgos, director de la Escuela Superior de Arquitectura del Vallès y miembro fundador del Grupo Arquitectura y Sostenibilidad, ha detallado el proyecto concreto que este colectivo realizó para Santiago de Compostela cuando esta ciudad quiso revertir la relación con su patrimonio mediante una nueva gestión del agua “vinculada a su territorio”.


Este grupo de expertos rediseñó el espacio público respetando su dinámica como recurso natural, y al mismo tiempo, utilizando su patrimonio como en el pasado realizaban algunas ciudades. Forma parte, ha dicho, de la necesidad que ahora tienen pueblos y ciudades de “recuperar la conexión con su medio natural para la sostenibilidad”. Según ha concluido, este tipo de acciones,se convierten finalmente en una “transformación social” de las ciudades porque los cambios repercuten en la calidad de vida de su ciudadanía.


Escrito por Alicia Avilés Pozo para Eldiario.es


Los municipios y el desarrollo sostenible



El 25 de septiembre de 2015, en la Asamblea General de la ONU, 193 estados miembros se comprometieron a adoptar la Agenda 2030, un programa que aborda 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que a su vez se concretan en 169 metas a alcanzar. Según esta Agenda, los países que forman las Naciones Unidas deben, dentro de los próximos 15 años, gestionar los medios necesarios para la implementación de estos objetivos, con énfasis en tres dimensiones: el crecimiento económico, la inclusión social y la protección del medio ambiente. ¿Cómo? A través de alianzas centradas especialmente en la búsqueda de la satisfacción de las necesidades básicas de los más pobres y vulnerables.


Si bien este cambio de paradigma fue bien recibido, una de las conclusiones a las que arribaron los países que firmaron este documento fue que sin la implicación de los entes locales y de sus funcionarios, no será factible implementar esta Agenda. Y decimos que esto es así, ya que si analizamos detenidamente los 17 objetivos de las ODS y las 169 metas que se persiguen, se puede comprobar, en el caso del Ecuador, que no menos del 70% de estas metas coinciden con las atribuciones y competencias conferidas constitucional y legalmente a los municipios y consejos provinciales (GAD).


Te puede intersar nuestra investigación: Punto de Inflexión. Cooperación inteligente: Impacto, Innovación, Transparencia y Colaboración mutuaEste reporte analiza cómo las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) aprovechan la Cooperación Sur-Sur (CSS) frente a la agenda de desarrollo sostenible y para la construcción de alianzas con socios de desarrollo como empresas, gobiernos locales, entre otros.

Para tener una idea de lo que estamos diciendo y de la auténtica imposibilidad de que estos objetivos puedan concretarse si es que los municipios y gobiernos locales no se comprometen a hacerlo, detallo a continuación algunos de los ODS que en mi criterio se vinculan claramente a las competencias actuales de los GAD: salud y bienestar; agua limpia y saneamiento; adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos; reducir la desigualdad entre las personas; ciudades y comunidades sostenibles; conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y recursos marinos, etcétera.


Ahora bien, también creemos que para el cumplimiento de esta Agenda se necesita de una activa participación de la empresa privada y de la sociedad civil organizada, debidamente coordinados por los municipios. En el caso de Guayaquil, se puede apreciar que sí han venido actuando en ese sentido. Para poner un ejemplo, en el Registro Oficial Suplemento 330 del 19 de septiembre de 2018, se publicó la Ordenanza para regular la fabricación, comercio de cualquier tipo, distribución y entrega de productos plásticos de un solo uso, que en mi criterio se alinea claramente dentro de los objetivos 6, 11, 13 y 14 de desarrollo sostenible.


Dicho lo anterior, no puedo terminar este análisis sin dejarles una frase de Hannah Jones, presidenta de Valiant Labs, la nueva incubadora de negocios de Nike, que nos señala de manera muy clara la necesaria obligación de la articulación multinivel para poder alcanzar metas y objetivos comunes como los de Desarrollo Sostenible: “Creemos que la innovación requerida para crear el futuro no vendrá de una sola fuente. No de la ciencia, no de la tecnología, no de los gobiernos, no de los negocios, sino de todos nosotros. Debemos sacar provecho del poder colectivo de las alianzas poco convencionales para redefinir la forma en la que prosperaremos en el futuro”. (O)


* Catedrático de Ordenamiento Territorial.


De los 17 objetivos de Desarrollo Sostenible y las 169 metas que se persiguen, se puede comprobar, en el caso del Ecuador, que no menos del 70% de estas metas, coinciden con las atribuciones y competencias conferidas constitucional y legalmente a los municipios y consejos provinciales (GAD).


Escrito por Andrés Ortiz Herbener para El Universo.



La Cooperación Española impulsa viviendas a base de bambú en municipios de Ecuador


Manta (Ecuador), 30 mar (EFE).- La construcción de viviendas a base de bambú es uno de los principales proyectos de la Cooperación Española en la provincia costera de Manabí, una de la más castigadas por el terremoto que asoló el litoral de Ecuador en 2016.


En el barrio de Los Gavilanes, al sur de la ciudad de Manta, un pequeño cartel a la entrada de una vivienda de 50 metros anuncia que se trata de la “Escuela taller para la reconstrucción de Manabí”, vivienda prototipo de una de las iniciativas emblemáticas de España en esta región del mundo y al que ya han echado el ojo las autoridades locales.


En su interior, una familia de dos padres y un hijo discapacitado que perdieron su casa en el seísmo de 7,8 grados registrado el 16 de abril de 2016, que costó la vida a más de 700 personas y dejó miles de heridos y desplazados.


“Las de hormigón se cayeron, las casas que eran de bambú resistieron el temblor”, evoca Manuel Mero Delgado, constructor de este tipo de inmuebles desde mucho antes de que el terremoto las pusiera de moda.


Con una financiación de 490.000 euros de la Cooperación, el ministro español del ramo y de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, visitó hoy esta inusual estructura para ver de cerca las ventajas de un material en cuyo cultivo también colabora España.


Borrell visitó una plantación en el corazón de la provincia Manabí, financiada con un millón de euros, especialmente por las características antisísmicas del bambú, llamado en Ecuador “caña guadúa”.

“Aquí se ve una cosa claramente extraordinaria: Cómo a través del cultivo del bambú se puede poner en marcha una cadena de producción de material de construcción con la que hacen de forma realmente notable casas, puentes de hasta nueve metros de luz, hangares”, añadió el ministro.


Desde sus conocimientos como ingeniero, expresó su sorpresa por la versatilidad del material, “que tiene una resistencia como la del hormigón” y gracias al cual se han construido casas térmicas y resistentes a los temblores.


Destacó el hecho de que más de 250.000 personas vivan de la cadena de producción creada por este proyecto de asistencia, “desde el cuidado de los campos de una forma racional, para unas talas que no supriman la vegetación, hasta el momento final en que se convierten en casas”.


Con este tipo de misiones -según comentó- se constata la transferencia de tecnología, que supone un valor añadido al conocimiento ancestral y tradicional y permite en este caso, la elaboración de viviendas “con los grados de calidad técnica necesaria para que sea una actividad casi industrial”.


Tras su tala, la caña de bambú debe pasar por un proceso de lavado con ácido bórico, que preserva la planta de las termitas y otros insectos y le confiere mayor dureza y resistencia.


“Necesitan ayuda técnica, claro, no es lo mismo hacerlo de una manera tradicional que como estamos ayudando que hagan”, añadió Borrell al insistir que en la actualidad la ayuda va más allá de la dotación de recursos financieros, sino que se encamina hacia la innovación para que los países receptores den el salto tecnológico.


Al recibirlo hoy en la vivienda de Manta, el ministro de Vivienda de Ecuador, Xavier Torres, manifestó a Efe que el Gobierno de su país proyecta la construcción de este tipo de casas en serie, en conjunción con la Cooperación Española y una universidad local.


“Vamos a construir viviendas de este tipo programadas para producirse en serie y a gran escala”, detalló Torres antes de subrayar el papel destacado de la Cooperación Española en el país.

Durante su desplazamiento hoy por varios de los proyectos que impulsa España en el país andino, Borrell subrayó la labor de la Cooperación Española en su conjunto como “marca de calidad”.


Los dos países acaban de firmar un acuerdo que abarca entre 2019 y 2022, por el que España aportará una ayuda a Ecuador de 50 millones de euros (52 millones de dólares) en cooperación en cuatro áreas prioritarias: desarrollo económico sostenible, investigación, desarrollo e innovación, igualdad e inclusión social y hábitat. (I)

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