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Conoce los 5 temas claves de cooperación internacional


Temas claves:

1. Deudas chinas y desarrollo sostenible: claros sobre oscuros.

2. El Fondo de Infraestructura para Países de Mesoamérica y el Caribe o Fondo México

3. Los países nórdicos quieren convertir la región en la más sostenible en 2030.

4. La bonanza de los recursos naturales para el desarrollo: dilemas de gobernanza.

5. Género y Desarrollo ¿Sustentable o Sostenible?


Hazte cómplice de La Red, el primer espacio para innovar, desde un enfoque de género y la diversidad, la cooperación internacional de América Latina y el Caribe.

1. Deudas chinas y desarrollo sostenible: claros sobre oscuros.


En casi treinta países, la deuda china llega a representar más del 10% de su PIB. La mayoría son del Este Asiático y África. De los latinoamericanos, la mochila pesada la cargan Dominica, Ecuador, Venezuela, Bolivia y Jamaica.


El rol de China como actor financiero internacional sigue generando un intenso debate. A comienzos de 2007, el ex director ejecutivo del Banco Mundial y luego editor de Foreign Policy, el venezolano Moisés Naím, inauguraba la categoría de ayuda canalla (rogue aid). Entonces se citaba una negociación en la que Nigeria desechó un préstamo del Banco Mundial y optó por la liquidez rápida de 9.000 millones de dólares de China para un proyecto de trenes a cambio de petróleo. Debora Brautigam, investigadora de la Universidad John Hopkins, respondió Naím con su libro El regalo del Dragón. Ni héroes, ni villanos. Puentes, carreteras, puertos, vías férreas, estadios y aeropuertos en países con dificultad de acceso al mercado de capital explican la otra cara. Ojos que ven, corazones que sienten.


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Nuevo round, distinto cuadrilátero. Un reciente artículo de The Economist vuelve a encender las alarmas. “Atención: Neocolonialismo”, “todos los caminos llevan a la trampa de la deuda”, rezan los epitafios. Opacidad y préstamos a receptores altamente vulnerables, exportadores de petróleo o autocracias. En casi treinta países, la deuda china llega a representar más del 10% de su PIB. La mayoría de ellos se ubica en el Este Asiático y África. De los latinoamericanos, la mochila pesada la cargan Dominica, Ecuador, Venezuela, Bolivia y Jamaica, en ese orden.


Los datos cuentan, también desnudan. Según un reciente estudio de Horn, Reinhart y Trebesch, 80% de los países del planeta le debe a los chinos. Sin embargo, lo curioso es que la deuda en bonos de cartera y soberanos creció cuatro veces más que la correspondiente a préstamos bilaterales. En Estados Unidos y en la Eurozona, la deuda china alcanza el 7% del PIB. Tres billones de dólares de bonos norteamericanos están hoy en manos chinas. En tiempos de Guerra Fría, las armas nucleares evitaban la guerra entre las dos superpotencias. Hoy, con la disputa tecno-comercial entre China y Estados Unidos en ebullición, la interdependencia financiera puede ser el factor de disuasión.


Al desarrollo sostenible no se llega por un camino de rosas, hay que financiarlo. Entre 2005 y 2018, se estima que China prestó casi 141.000 millones de dólaresa América Latina. Un dato es que pareciera haber una correlación entre precio de commodities (materias primas como el cacao, la soja o el café) y préstamos chinos. China presta en la abundancia y baja sus compromisos en épocas de vacas flacas. Es claro, todo acreedor busca garantizarse el repago. Así, desde 2015, el boom de los créditos pareciera estar desinflándose, mientras que los préstamos privados y de bancos multilaterales vienen repuntando.


Claro sobre oscuro. ¿Cuál es la diferencia entre un préstamo de la banca multilateral y uno chino? Depende qué miremos. Los chinos prestan más. Las cantidades necesarias para hacer grandes obras de infraestructura y transferir tecnología. Los montos y sectores importan. Eso sí, las tasas de interés y los plazos podrían resultar menos favorables. Las chinas pueden rondar entre el 7 y 8% anual a un plazo de ocho años de promedio, las de la banca multilateral son del 4% anual a 30 años. Pero no siempre es así, especialmente en países con mayores dificultades de acceso al capital. Bolivia y Jamaica han recibido préstamos al 2%.


Otro elemento son las condicionalidades. Los chinos exigen reconocimiento diplomático (Taiwán en la mira), contratación de su mano de obra y compra de sus insumos en un porcentaje negociable. Ahí, las empresas chinas ganan en la competencia con las locales. Una de cal, una de arena. La banca multilateral provee apoyo presupuestario. Pero plantea estándares ortodoxos y monitorea cual maestra exigente. Si la macroeconomía es buena, es mejor si se la vigila. Nada de rosas, espinas que duelen.


En la película La tormenta perfecta, la tripulación queda a merced de la ola arrasadora. Moraleja: importa tanto el conductor previsor y competente como la dirección. En América Latina, el PIB per cápita es un indicador importante del tipo de flujo financiero externo que se dirige hacia un país. La Comisión Ecopnómica para América Latina y el Caribe (CEPAL) refleja que, entre 2012 y 2016, las remesas y la ayuda representan el 51% de los flujos hacia países de renta baja. Solo en Haití, Bolivia y Centroamérica la ayuda es algo relevante, mientras que más países se gradúan.


En Centroamérica, Caribe y México, las remesas explican del 90 al 30% del financiamiento. Entre tanto, los países de renta media-alta y alta se valen de inversiones y bonos. Pero la ecuación puede variar. La torta de financiamiento por inversiones de largo plazo es más alta en Panamá, Antigua y Barbuda, Uruguay, Surinam, Chile, Costa Rica y Brasil. Los bonos de corto plazo representan el 70% del flujo financiero en Argentina y Paraguay. Dime con qué te financias y te diré cuán lejos o cerca estás de tu tormenta perfecta.


Si el Estado es un barco, el mercado financiero se parece a un mar torrentoso. La pregunta clave para América Latina sigue siendo sobre cuál debe ser la dirección de ese barco. ¿Qué desarrollo y para quiénes? Las prioridades económicas, sociales y ambientales cuentan. Cambiar la matriz energética y productiva puede llevar décadas. Una pregunta complementaria tiene que ver con la previsión y competencia. ¿Cuáles son las fuentes óptimas para financiar ese desarrollo? ¿Ayuda, remesas, bonos o inversiones?


La ayuda es necesaria para apalancar intercambio técnico y científico. Las remesas ingresan divisas, pero a costa de expulsar compatriotas. El financiamiento de corto plazo ofrece liquidez, pero expone a la volatilidad de los mercados financieros. En tiempos de economía casino y revolución digital, los países que demuestran prudencia para el control del capital golondrina, competencia para la atracción de inversiones productivas y capacidad para financiar la ciencia, la tecnología y las industrias de producción local, están menos desguarnecidos. John Maynard Keynes tiene una frase bien conocida: “En el largo plazo, estamos todos muertos”. Sin embargo, en la misma época escribió: “Posibilidades económicas para nuestros nietos”. ¡Es por ahí, John! Hoy, la miopía puede ser letal.


Por Bernabé Malacalza es internacionalista. Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y profesor del Doctorado en Desarrollo Económico, Universidad Nacional de Quilmes, Argentina.


El País, lee la nota acá.



2. El Fondo de Infraestructura para Países de Mesoamérica y el Caribe o Fondo México.


Como se ha visto en las últimas décadas, la estrategia de contención y disuasión de los flujos migratorios irregulares en el mundo no ha sido efectiva para detener la migración forzada. El Plan de Desarrollo Integral (PDI) promovido por México, con apoyo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, en el que participan como socios iguales Guatemala, Honduras y El Salvador y que a la fecha ha recibido apoyo de la comunidad internacional por ser un proyecto innovador, busca atender las causas estructurales que obligan a las personas a abandonar sus hogares.


Este esfuerzo de cooperación que está haciendo México si bien no es nuevo, sí es innovador. México ha sido tradicionalmente un país solidario con los países de la región y cuenta con una larga historia en materia de cooperación internacional. En la era moderna, el primer acto de solidaridad del Estado mexicano fue el envío de asistencia humanitaria para socorrer a las víctimas de un huracán que devastó el puerto de Galveston, Texas, en noviembre del año 1900. A partir de entonces, México ha estructurado sus esfuerzos para brindar cooperación internacional y elevar esta noble tradición a uno de los principios de política exterior, consagrado en el artículo 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.


La cooperación mexicana abarca una diversidad de temas que nos posicionan como un referente mundial para hacer frente a los retos globales que impactan el orbe. El apoyo ofrecido por México ha destacado por su rápida respuesta ante el embate de fenómenos naturales, como los terremotos en Haití, 2010, y Japón, 2011; o en ámbitos como el fomento a la educación en América Latina a través de las “Escuelas México” y el CREFAL, o mediante la ejecución de proyectos de cooperación triangular sur-sur con otros países y organismos internacionales.


Una de las principales herramientas para la instrumentación de nuestra cooperación internacional es el Fondo de Infraestructura para Países de Mesoamérica y el Caribe o Fondo México (antes llamado Fondo Yucatán). Este instrumento fue establecido en diciembre de 2011, a partir del Acuerdo de San José de 1980, y ha sido utilizado para financiar proyectos de infraestructura en Mesoamérica y el Caribe tales como la carretera Villa San Antonio-Goascorán en Honduras o la reconstrucción del Hospital St. Jude en Santa Lucía.


El contexto actual requiere una mayor inversión en proyectos sociales que contribuyan al combate de la desigualdad en los países que forman parte del PDI. Es por ello que el pasado 21 de junio se actualizaron las reglas de operación del Fondo México para aprovechar sus recursos en proyectos sociales dirigidos a Mesoamérica y el Caribe. Cabe señalar que el Fondo cuenta con alrededor de 84.5 millones de dólares que habían estado disponibles desde hace varios años para ser invertidos exclusivamente en proyectos de infraestructura en Centroamérica y el Caribe, y que ahora podrán ser utilizados para apoyar a Honduras y El Salvador (30 mdd a cada uno) para instrumentar los programas “Sembrando Vida” y “Jóvenes Construyendo el Futuro”.


La coyuntura migratoria también ha obligado a hacer una revisión de capacidades para enfrentar el fenómeno en el tránsito por nuestro territorio. Como resultado de esta evaluación, se decidió canalizar recursos del Fondo México para fortalecer la atención que se brinda en las estaciones migratorias y albergues, con el fin de ofrecer un trato digno a las personas migrantes en nuestro país.


Invertir en el desarrollo del sur-sureste de México, El Salvador, Guatemala y Honduras implica un menor gasto del que ahora se destina a las medidas de contención implementadas en la región. Por ejemplo, desde 2003 a la fecha, Estados Unidos ha invertido aproximadamente 324 mil millones de dólares en sus agencias migratorias y fronterizas. Si tan solo se invirtiera el 10 por ciento de esa cifra en Centroamérica, en proyectos de desarrollo, la realidad de la región sería muy distinta.


México tiene una responsabilidad frente a los retos regionales. La inversión en el desarrollo de la región no es solamente un acto de solidaridad, sino también de responsabilidad. La atención de las causas estructurales de la migración es un proyecto estratégico de nuestra política exterior.


Subsecretario para América Latina y el Caribe de la SRE

El Universal, lee la nota acá.



3. Los países nórdicos quieren convertir la región en la más sostenible en 2030.


Los líderes de los países nórdicos se comprometieron este martes a que su región sea la más sostenible e integrada en 2030 y a convertirse en líderes mundiales en la lucha contra la crisis climática.


Así lo aseguraron al término de la reunión anual en Reikiavik de jefes de gobierno de los cinco países que integran el Consejo Nórdico -Islandia, Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia-, además de los territorios autónomos daneses de Groenlandia y las Islas Feroe, y de Åland (Finlandia).


En una declaración conjunta se establecen tres áreas estratégicas prioritarias: transición a una economía verde, garantizar la competitividad en la región y promover la sostenibilidad social, aunque sin objetivos concretos.


"Los países nórdicos tienen la posibilidad de asumir el liderazgo global climático, y ese es un rol que estamos dispuestos a desempeñar", dijo la primera ministra islandesa, Kátrin Jakobsdóttir, en una comparecencia conjunta tras la reunión, a la que acudió como invitada la canciller alemana, Angela Merkel.


La reunión de Reikiavik concluyó también con otra declaración en la que los líderes políticos y algunas de las principales empresas nórdicas como las aerolíneas SAS y los grupos de telecomunicaciones Telia Company y Nokia se comprometen a unir esfuerzos para apostar por una economía más sostenible.


Durante la rueda de prensa conjunta, el primer ministro sueco, Stefan Löfven, reveló que los cinco países nórdicos pretenden llevar una postura conjunta a la Cumbre de Acción Climática auspiciada por Naciones Unidas que se celebra en septiembre en Nueva York.


"Debemos afrontar el problema con una mirada práctica, a la vez que aseguramos el futuro del estado de bienestar y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU", afirmó Löfven.


Merkel, por su parte, avanzó que Alemania llevará al encuentro de Nueva York un nuevo plan nacional, con medidas aprobadas este mismo septiembre, y en el que se incluirán las propuestas necesarias para que la mayor economía europea sea para 2050 neutra en materia de emisiones.


Eldiario.es, lee la nota acá.



4. La bonanza de los recursos naturales para el desarrollo: dilemas de gobernanza.


El escenario principal de los análisis que se presentan en este libro es el contexto regional que tuvo lugar desde inicios de siglo, cuando comenzó un ciclo de bonanza de precios y rentas provenientes de los recursos naturales, hasta su final, unos pocos años atrás. Se trató de una bonanza que, contrariamente a lo deseable, no se tradujo en un proceso virtuoso de transformación productiva y de cambio hacia la igualdad, lo que mostró la existencia de dilemas en materia de la gobernanza de los recursos naturales.


Este libro propone una reflexión sobre dichos dilemas, como continuidad de diversos documentos institucionales en el tema y, en particular, de la publicación Hacia una nueva gobernanza de los recursos naturales en América Latina y el Caribe, de 2016. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha reconocido la necesidad de ejercer una adecuada gobernanza de estos recursos en los países de la región, así como de favorecer instancias y mecanismos de coordinación regional en los aspectos fiscal, tecnológico, comercial y de infraestructura, entre otros, que apoyen un manejo más sostenible de los recursos en favor de un desarrollo más incluyente y menos vulnerable.


Para ello, se postula un cambio de paradigma en la relación del Estado con el sector privado y la sociedad civil, en que el Estado, si bien cumple un rol de liderazgo por su capacidad para actuar en favor del bien común, lo hace en interacción con otros actores, como las comunidades, las empresas y la sociedad civil.


Cepal, lee la publicación acá.



5. Género y Desarrollo ¿Sustentable o Sostenible?


Es común que, en muchos estudios sobre género y medio ambiente o sustentabilidad-sostenibilidad, el concepto/categoría de género se emplee para develar desigualdades e inequidades que mayormente padecen las mujeres por su condición de sexo a partir de sus relaciones con el medio ambiente, ya sea en temas relevantes como el cambio climático o la escasez de agua, tan sólo por mencionar algunos problemas, el ecofeminismo tiene un importante número de estudios en este sentido.


Es importante subrayar en muchos estudios que, cuando se sabe que las mujeres son las más afectadas por las problemáticas que se derivan y relacionan con un medio ambiente precario, quienes se ven más afectadas son las mujeres que, por su condición no sólo de sexo sino de género, ubicación geográfica, etnia o clase social realmente son las más afectadas. Es por ello necesario hacer un análisis interseccional (aportación metodológica feminista de gran alcance) de lo que representa “la mujer o las mujeres” para llegar a las poblaciones más vulnerables de entre las vulnerables.


La importancia de la aplicación de una perspectiva de género en los estudios sobre género y medio ambiente y sustentabilidad nos puede dar luz, inclusive, sobre el papel que tienen los hombres con relación a los cuidados ambientales, por ejemplo. Un estudio que ejemplifica mejor lo anterior es el de Zazueta, Pérez y Serna (2018), este trabajo es realizado en las comunidades pesqueras, y en el estudio se resalta el trabajo de los pescadores como algo inherente a los hombres, esto es debido a imperativos físicos, ligados al sexo biológico que provienen de una tradición histórica (Pérez y Canizales, 2014).


El estudio tiene como objetivo explorar la presencia de esas actitudes y otras similares, en las rutinas de los pescadores, esas actitudes además de considerarse inherentes al logro de una mayor productividad, son también aspectos que propician un cuidado no sustentable de los bienes pesqueros. Esta falta de cuidado podría construirse a partir de lo que Kaufman (1993) llama la tríada de la violencia masculina, la cual se manifiesta en el ejercicio de la violencia de hombres hacia mujeres, de hombres hacia sí mismos y de hombres hacia otros hombres (Kaufman, 1993).


En un intento por ampliar este concepto, las concepciones y conductas de los pescadores contrarias al aprovechamiento sustentable de los bienes pesqueros podrían interpretarse como una forma de abuso y de violencia también hacia el medio ambiente y sus bienes comunes naturales, en detrimento del mejor aprovechamiento de estos por parte de las generaciones venideras. Este tipo de violencia se suma a una expresión más de dominación masculina y conformaría el modelo de masculinidad hegemónica al que hacemos referencia.


Cuando en numerosos estudios académicos sobre desarrollo sustentable y/o medio ambiente, además de los Objetivos del Desarrollo Sostenible de la ONU, se dice que la equidad y la igualdad de género son principios centrales del desarrollo sustentable, en realidad están reconociendo la importancia de la diversidad como un valor esencial. Género, a diferencia del sexo, no se refiere a hombres y mujeres por su condición biológica, sino a las relaciones entre ellos a partir de su construcción sexual y sociocultural. La equidad de género está vinculada a la justicia, en la que el reconocimiento de las diferencias a partir de nuestra condición sexual, la igualdad de género debe partir de la equidad para recibir un trato justo entre hombres y mujeres, entre seres humanos de todas las edades, culturas, clases sociales, razas, preferencias, espacios o contextos, para garantizar los mismos derechos humanos.


Cuando nos referimos a equidad de género se habla de un respeto, reconocimiento y aceptación de lo masculino y lo femenino presente en hombres o mujeres. La equidad de género debe incluir a los hombres andróginos, a las mujeres cis-género o a las personas transgénero y transexuales, es decir; a toda la expresiòn de gènero y sexual. En ese sentido, no podemos hablar de equidad de género sin mencionar que en ella está presente la comprensión y aceptación a toda la gama de la diversidad sexual humana. Esto da lugar a pensar, por ejemplo, que la exposición al manejo de sustancias químicas en los hogares u hospitales puede estar afectando mayormente, no solamente a las mujeres, sino a todas aquellas personas que, por su rol de género tradicional o transgenero, pueda verse también afectado, pienso en personas trans o femeninas que están cuidando enfermos, hogares o personas, inclusive, personal de estéticas, salones de belleza, enfermería, etcétera.


Cuando buscamos que las mujeres se incorporen al trabajo productivo y sean remuneradas por sus cuidados y trabajo no pagado efectivamente, se da un paso hacia un desarrollo más inclusivo o cuando se generan fuentes de trabajo cuyos bienes y servicios son amigables con el medio ambiente nuevamente, estamos fomentando un desarrollo sostenible, pero si esas mujeres que se incorporan al mercado laboral siguen padeciendo dobles o triples jornadas de trabajo y prevalece la brecha laboral o si los servicios y productos que salen al mercado efectivamente, son amigables con el medio ambiente, pero son imposibles de pagar o ni siquiera se tiene el mínimo acceso a ellos por los más pobres o si dichos productos (orgánicos, ecológicos) están producidos en condiciones de injusticia social por la clase obrera que los produce y de quienes se violan sus derechos laborales entonces, no podríamos hablar de un desarrollo sustentable, sino que seguimos hablando de un desarrollo, pero sostenible no sustentable.


Es decir; lo sostenible preserva lo ambiental, pero en detrimento (muchas veces) de un bienestar social, justo, inclusivo en todo el proceso y en donde lo humano está en el centro. En cambio, un desarrollo sustentable busca no sólo un equilibrio entre lo ambiental y lo económico (sostenible), o entre lo social y lo ambiental, sino que, en el desarrollo sustentable se trata de armonizar las tres esferas (social, ambiental, económica) no sólo dos esferas como generalmente ocurre con los estudios de sostenibilidad. No podremos hablar de las bondades de un producto environmental friendly si este es caro para los más pobres y facturado en condiciones de violación de derechos laborales (en donde justamente las mujeres serán las más explotadas), eso no, no es sustentable, pero lo presumen sostenible porque favorece al capital.


Sin embargo, lee la nota acá.

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